jueves, 29 de diciembre de 2022

Joaquín Torres García

 El pintor uruguayo Joaquín Torres García fue un artista que desafió las etiquetas y, al hacerlo, forjó un camino que lo convertiría en una de las figuras más influyentes del arte moderno en América Latina. Conocido como el creador del universalismo constructivo, Torres García introdujo una serie de vanguardias que darían forma a algunos de los movimientos artísticos más prolíficos e interesantes del cono sur. Su obra parte de un imaginario universal y está destinada a trascender el tiempo.

 

Joaquín Torres García nació el 28 de julio de 1874 en Montevideo, Uruguay. Su familia se trasladó a Cataluña cuando tenía 17 años; primero se establecieron en Mataró, ciudad de origen de su padre, y posteriormente en Barcelona. Ahí comenzó su educación artística formal, aunque el joven Joaquín traía consigo una aguda capacidad de observación, nacida de su curiosidad por el bullicio del pintoresco puerto de Montevideo.

Ante el enfoque neoclásico de sus clases en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona y la Academia Baixas, decidió adoptar una postura autodidacta que marcaría el resto de su carrera, mientras que el intercambio de ideas entre los intelectuales del noucentisme catalán que lo rodeaban lo llevaron a convertirse en un “pintor de la vida moderna”. A principios del siglo XX, conoció a Antonio Gaudí, quien le encargó diseñar los vitrales de la Catedral de Palma de Mallorca, y algunos de la Sagrada Familia. Así, Torres García pasó a ser uno de los artistas más respetados de Barcelona en ese momento, inspirando incluso a artistas locales emergentes, entre los que se encontraba Joan Miró.



Fresco en el Palau de la Generalitat (c. 1913-1917) 

Tras haber pintado algunas obras para el pabellón uruguayo de la Exposición Universal de Bruselas de 1910, participó en la exposición Internacional de Arte de Barcelona con una obra que sería considerada el mejor ejemplo de su periodo novecentista: Filosofía presentada por Palas en el Parnaso (Filosofía Xª musa). Esta pintura, en la que se aprecia un retorno a las reglas del clasicismo por las que abogaba este movimiento, le valió aún más reconocimiento entre sus pares y la sociedad barcelonesa.

En esa misma década, recibió un encargo para pintar algunos frescos para el Salón de Sant Jordi en el Palau de la Generalitat de Cataluña; sin embargo, sus piezas–que mostraban figuras de inspiración clásica en un estilo moderno–despertaron feroces críticas que llevaron a la cancelación del proyecto. Decepcionado, se refugió un tiempo en la ciudad de Tarrasa antes de partir a Nueva York para conocer de primera mano sus movimientos vanguardistas.

 

“Pintura constructiva” (1929)


Torres García pasó un par de años en Nueva York, donde diseñó juguetes y 

empezó a experimentar con un lenguaje simbólico, geométrico y basado en los 

colores primarios. No obstante, nunca pudo sentirse completamente cómodo, 

y volvió a Europa en 1922. Durante su estancia en París, conoció a 

Piet Mondrian, cuyo trabajo admiraba (e incluso era una de sus principales

 influencias)  y quien eventualmente se convertiría en su amigo.

Así, el pintor hizo de la abstracción el pilar de su obra durante el periodo entre guerras, lo que le permitió explorar lo primitivo y experimentar con diversas estrategias de composición a través de piezas de madera que llamó Objets Plastiques, dando paso a uno de los periodos más prolíficos de su vida.

A principios de la década de 1930, Torres García terminó de definir su estilo. En sus obras de ese periodo podemos apreciar figuras simples dibujadas sobre una cuadrícula. Desde palabras y letras hasta representaciones esquemáticas de personas, animales y objetos, este enfoque dio origen al universalismo constructivo: un modo de ver y hacer arte con el que el artista denota la comunión del hombre con el orden cósmico; el artista buscaba expresar la realidad en conceptos y formas simplificadas de esa misma realidad.

 

“Constructivo con reloj” (1936). 

Joaquín Torres García volvió a Montevideo en 1934, cuando ya tenía 60 años de edad, y pasó el resto de su vida ahí. Tras su llegada a la capital uruguaya, fue muy bien recibido y no tardó en convertirse en una figura central de la escena artística local: dio conferencias, impartió clases y dejó por escrito toda su teoría, que brindaría las bases para una nueva generación de artistas uruguayos.

Un año después de su llegada fundó la Asociación de Arte Constructivo, un centro de estudios de arte que estuvo a su cargo hasta su desaparición en la década de 1940. Impulsado por un profundo amor a la enseñanza, Torres García dio vida a un nuevo proyecto educativo que trascendería el tiempo: la Escuela del Sur, o como es mejor conocida hoy, el Taller Torres García. Su propósito era “hacer del sur su norte”, es decir, desafiar geográficamente el origen del resto de las vanguardias modernas a través de su propia producción artística. Desde sus primeras reuniones con sus pupilos en 1943, el artista empezó a guiar a sus alumnos hacia una pintura con base en la línea, la geometría y los planos de color en una estructura áurea.

 

Dibujo “América invertida” (1943). 

Joaquín Torres García falleció el 8 de agosto de 1949 a los 75 años de edad. A su muerte, Joan Miró le envió fotos de su obra a la viuda de Torres García con una nota que le hacía saber la profunda influencia del artista en su obra. Sus discípulos uruguayos continuaron difundiendo su singular visión y en 1967, el recinto que albergaba el taller fue convertido en el Museo Torres García. Desde 1990, el museo se encuentra en un edificio art déco en la Ciudad Vieja de Montevideo.

Además de su museo, la obra de Torres García es resguardada y ha sido expuesta por grandes museos del mundo. Por ejemplo, una versión de su Filosofía Xª musa forma parte del acervo del Museo Reina Sofía y Paisaje Urbano se encuentra en la colección del Museo Thyssen-Bornemisza. En 2015, el Museo de Arte Moderno de Nueva York le dedicó la muestra retrospectiva Joaquín Torres-García: the Arcadian modern, que después fue llevada a España.

 

COMPOSICIÓN

La composición es un elemento de suma importancia para la pintura y el dibujo. La misma tiene varias maneras de abordarse, siendo las más importantes la composición por forma y la composición por color.

En algún momento de la historia de la pintura europea, la composición llegó a ser uno de los conocimientos más valiosos que un pintor debía poseer. Por ejemplo, durante la Edad Media la composición estaba íntimamente vinculada con el simbolismo religioso, por lo que ciertas composiciones implicaban connotaciones muy específicas que debían respetarse.

Hoy en día nuestra aproximación a la composición es mucho más libre que en aquella época. Sin embargo -y lamentablemente-, la libertad del presente a veces implica el desconocimiento de muchas de las posibilidades que la composición posee como eficaz herramienta pictórica.

La composición es en sí misma todo un instrumento discursivo, del cual pintores y dibujantes pueden valerse para comunicar. No sólo es útil para acomodar objetos sobre un plano de forma "armónica", sino que también puede tener la función de transmitir y expresar ideas, sensaciones y emociones.

En este texto exploraremos brevemente dos importantes elementos compositivos esenciales para utilizar asertivamente la composición: la forma y el color o, en caso del dibujo o pintura monocromática, el contraste.



Pensar en composición más allá de los cánones griegos

Cuando hablamos de composición, a muchos pintores les viene a la mente la proporción áurea y los cánones griegos. Quizá por esta misma relación la composición muchas veces es pensada como algo que limita, más que como una herramienta discursiva. Pero la composición no es únicamente proporción áurea y cánones griegos.

Al pensar en composición, generalmente pensamos en líneas sobre un plano que dictan el acomodo de las figuras y formas. La realidad es que la composición en la pintura esta dividida en dos partes:

Por un lado, tenemos la más conocida composición "por forma" que, en efecto, tiene que ver con geometría, proporción, balance, orientación, línea y ritmo.

Por otra parte tenemos la composición por color, la cual implica el uso del claroscuro, valores tonales, colores complementarios y armonías, a partir de las cuales el pintor o dibujante puede guiar la mirada del espectador dentro del plano pictórico.

Lo muy interesante, en cuanto a ambas formas de composición, es que el gran valor que las mismas pueden aportar a nuestra pintura no sólo depende de conocer sus reglas. Si bien no está de más conocer algunas lineamientos importantes, lo mejor es -desde mi punto de vista- aprender a sentir los efectos que producen distintas formas de composición.

De esta forma más intuitiva, la composición se vuelve un verdadera herramienta de expresión, más allá de ser una simple estructura para "acomodar" figuras.


Carmen Herrera, Two Yellows, acrílico sobre lienzo, 157.5 x 106.7 cm, 1992.

Los dos tipos de composición

Ya hablamos sobre que existen dos tipos de composición: una por forma y la otra por color. Ambos tipos de composición trabajan juntas, como una red que entrelaza espacialmente los diferentes elementos del cuadro, generando interacciones particulares entre los objetos y el plano pictórico.

Al trabajar de manera conjunta, las dos formas de composición dan dirección a los elementos del plano pictórico, a la vez que sensación de movimiento, ritmo, simetría o asimetría, compensación del espacio, tensión, expansión, contrapunto y otras múltiples posibilidades de lectura.

Lo interesante es que esto ocurre independientemente de si aquello que componemos sobre el lienzo es abstracto, figurativo, bidimensional o tridimensional. Por dicha razón, el uso consciente de la composición en un dibujo o pintura es determinante para el resultado de la obra y una de las herramientas más útiles para quién pinta o dibuja.

Lo importante para utilizar asertivamente ambas formas de composición es conocer sus posibilidades y el funcionamiento de cada una y, por supuesto, cómo trabajan ambas en conjunto.

Agnes Martin, Homenaje a la vida, acrílico y grafito sobre lienzo, 2003.


La composición por forma

La composición por forma se construye a partir del uso consciente de la geometría dentro del plano pictórico.

Como primer factor determinante de la composición por forma, hay que considerar el elemento dentro del cual se acomodarán nuestros demás elementos: el plano pictórico. Su forma es el primer determinante geométrico a considerar como parte de nuestra composición. Dependiendo de cómo se acomodan nuestro "objetos" dentro del plano pictórico es que ocurren todas las sensaciones que podremos producir mediante la composición.

Distintos formatos de planos pictórico producirán diversas sensaciones, aún utilizando composiciones similares. Esto se debe a que, en cierto sentido, hay formatos que ya son en sí mismos "composiciones" predeterminadas.

El siguiente factor determinante en cuanto a composición por forma son los siguientes recursos:

  • Forma y proporción
  • Posicionamiento y orientación
  • Balance y armonía
  • Campo visual
  • La trayectoria que sigue la mirada del espectador sobre el lienzo
  • Espacio negativo
  • Proporción (por ejemplo: regla de tercios, proporción áurea, geometría dinámica)
  • Líneas
  • Ritmo
  • Iluminación
  • Repetición
  • Perspectiva
  • Asimetría

Todos ellos tienen usos e implicaciones diversas, las cuales afectan, tanto al interior del plano pictórico, como al plano pictórico mismo. Todo esto lo analizaremos con mayor profundidad más adelante; primero mencionaremos los elementos esenciales de la composición por color y cómo se intersecan ambos sistemas.

Carmen Herrera


La composición por color

Por otra parte, la composición por color es un fenómeno complejo que depende de la luminosidad, el color y el contraste para volverse tangible. Este tipo de composición determina la trayectoria que dibujará la mirada del espectador sobre el lienzo. Así, este tipo de composición es capaz de transformar composiciones "por forma" específicas en otros tipos de composiciones.

Con esto último quiero decir que, debido a que la composición por color es el elemento compositivo más importante a la hora de determinar dónde se posa la mirada del espectador, ésta es capaz de transformar los valores compositivos de una imagen, dando como resultado una composición diferente. Esto ocurre al utilizarla para acentuar puntos específicos de la composición por forma en el momento combinarla con la composición por color.

Como ejemplo pueden observar el contraste entre las dos imágenes que vienen a continuación. En la imagen siguiente tenemos una composición simétrica en la cual se emplea el color para generar acentos en distintos puntos. De esa manera, esta composición que al ser leída sólo por forma es más bien estática, adquiere dinamismo y, en cierta forma, una composición distinta debido a los acentos.

La imagen que pueden observar justo debajo de los cuadrados de colores muestra un carácter compositivo muy diferente al hacer un uso del contraste por color de una forma menos contrastante. En este ejemplo, en la segunda imagen falta el dinamismo que tiene la primera.



Los elementos de la composición por color y su uso

Para lograr sus juegos, la composición por color se vale de los siguientes elementos:

  • Color
  • Contraste 
  • Espacio negativo
  • Iluminación

La forma en que estos elementos pueden ser empleados en un lienzo siempre dependerá de para qué fin se quiere utilizarlos. En general, la trayectoria que sigue la mirada del espectador sobre el lienzo siempre está determinada por el contraste y el uso de valores tonales de gris o del uso del color como valores tonales.


Color, valor tonal, contraste y cómo funciona la composición por color

Debido al contraste y a los valores tonales, siempre habrá unos elementos que adquieran más atención que otros sobre el plano pictórico. Estas diferencias pueden dar movimiento incluso a una imagen estática, como la de los cuadrados de colores sobre qris que se mostró anteriormente.

La lógica detrás de esto es la siguiente: así como en teatro se utilizan focos de mayor o menor intensidad para dirigir la mirada a actores específicos en momentos específicos, la pintura y el dibujo pueden emplear el mismo recurso para dar mayor o menor atención a unos u otros elementos en ciertas areas del lienzo.

La forma en que esto se logra depende del contraste y de los valores tonales. Los altos contrastes ocurren entre blancos y negros, o entre colores de valor tonal muy ligero y valores tonales intensos, como amarillo en contraposición con azul. Si pintamos un lienzo de color negro y ponemos un punto blanco en el espacio, obtendremos una composición específica dependiendo del tamaño del punto y de dónde se le coloque con relación al lienzo. A esto se le llama composición de espacio negativo.

Sin embargo, si ponemos muchos puntos blancos de idénticos tamaños en distintos puntos de este mismo plano pictórico negro, todos ellos llamaran la atención de la misma manera, especialmente si esos puntos son colocados de manera equidistante y uniforme en el plano. Para dar mayor atención a unos o a otros puntos, sin cambiar la composición, deberíamos jugar con los valores tonales de sus valores de blancos. Esto quire decir que les restaríamos blancura a algunos puntos en distintas proporciones.

Al hacer eso los puntos que tuvieran el valor tonal más "luminoso" destacarían más en relación a los que tuvieran un valor tonal más obscuro. Entre más contrastantes fueran los puntos en relación al fondo, más llamarían la atención y, por tanto, más destacarían dentro de la composición por forma, produciendo efectos dentro de la misma.

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Carmen Herrera

La interrelación de ambas formas de composición

Como habrán notado con esta breve explicación, emplear la composición por color conlleva siempre la composición por forma. La composición por color, al acentuar ciertos elementos mediante contrastes y valores tonales, genera una retícula de énfasis respecto a los elementos del lienzo.

Esta retícula debe considerarse también como una manera de composición por forma en sí misma, debido a que aquello que acentúa siempre tendrá un lugar específico dentro del plano. Ésta puede trabajar en relación a una distribución predeterminada de los elementos sobre el lienzo (la composición por forma), o con una distribución independiente.

Ahora bien, para entender cómo emplear la composición por color para acentuar el acomodo de una composición por forma, o bien para contrapuntearla, es importante conocer distintas modalidades de composición por forma con las que se puede experimentar.

En el siguiente texto abordaremos detenidamente las distintas modalidades de la composición por forma.

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FOTOGRAFÍA

 Una fotografía es un recorte de la realidad, es decir, el(la) fotógrafo(a) selecciona una par-
te de la realidad que le interesa y con la que quiere transmitir un mensaje.

Para transmitir su mensaje, utiliza algunos elementos del lenguaje fotográfico:

 
Encuadre: es lo que el(la) fotógrafo(a) selecciona de todo lo que ve, lo que deja dentro
del visor de la cámara. Lo que queda fuera del visor se llama «fuera de cuadro» y
es una información que le puede sugerir al espectador otras interpretaciones de la
imagen.







sujeto principal: es el objeto, lugar o persona que al(a) fotógrafo(a) le interesa
destacar. Es el personaje que elige el(la) fotógrafo(a).

 Técnicas creativas hacer que sujeto principal cobre protagonismo en  fotografía

 
Distancia: es cuán cerca o lejos se encuentra el(la) fotógrafo(a) de lo que quiere
fotografiar, lo que determina distintos planos y ángulos de visión.

 Distancia focal | Entendiendo qué es el zoom de la cámara y la distancia  focal del lente | Nikon de Nikon
Existen distintos planos, según lo que se quiera transmitir:

 
Plano general: el personaje es captado de cuerpo entero.


 


Plano medio: el personaje es captado, más o menos, desde la cintura hacia arriba.



 

Primer plano: el rostro del personaje ocupa prácticamente todo el cuadro.



 

Ángulo: es desde dónde se capta la fotografía. Puede tomarla desde distintos ángulos:



A nivel de la mirada: la toma se hace desde el frente y da la impresión de normalidad.



 

En picado: la toma se hace desde arriba hacia abajo, lo que disminuye o minimiza al
sujeto.

Los tipos de ángulos en las fotografías
 

En contrapicado: la toma se hace desde abajo hacia arriba, con lo que se agranda o
magnifica al sujeto.

Consejos para mejorar tus fotos en contrapicado - Foto24

Zoom:Objetivo de distancia focal variable, que mantiene enfocada la imagen al variar la distancia focal."el zoom de una cámara de fotos permite tomar imágenes a diferentes distancias sin desplazarse".Efecto de acercamiento o alejamiento de la imagen obtenido mediante este objetivo.

     


Vista aérea: Una fotografía aérea es una proyección perspectiva de un área del terreno desde un centro de proyección elevado, de manera que los puntos están desplazados y tiene una escala decreciente desde el nadir. Según la relación entre la estación de cámara y la escena, la fotografía aérea puede ser vertical, oblicua u horizontal.

 



La obra de Chuck Close

 

 CHUCK CLOSE: EL ARTISTA DE LOS RETRATOS COLOSALES. - Milartienda

Chuck Close, nacido Charles Thomas Close, es un artista estadounidense que creó su obra dentro del llamado hiperrealismo (o quizás habría que denominarlo fotorrealismo, al basar su arte en la fotografía). Como pintor trabaja en grandes formatos, casi exclusivamente creando retratos.

Algo curioso de Chuck es que sufre prosopagnosia (un trastorno cognitivo en el que el sujeto es incapaz de reconocer caras). Quizás por ello basó todo su trabajo en retratos de caras, empezando por las caras de sus mejores amigos.

A finales de los 60 deja de lado el expresionismo abstracto de sus inicios y empieza a trabajar en enormes pinturas a partir de imágenes fotográficas, utilizando un sistema de cuadrícula con el que consigue una imagen que se ve muy real desde la distancia. Algo así como pintar con píxeles de colores, como hacía un siglo antes Georges Seurat.

Close pinta de manera lo más mecánica e impersonal posible y crea numerosas series de sus obras, a menudo utilizando otras técnicas e incluso llega a utilizar solamente los tres colores primarios (cian, magenta y amarillo) para crear la mezcla con una superposición de capas.

 

 Chuck Close de pie junto a su Gran autorretrato (1967–68) / Acrílico sobre lienzo de yeso / Photos from ChuckClose.com

 

 

 

La obra de Helena Hugo

 

Helena Hugo nació en 1975 en Johannesburgo, Sudáfrica

Se licenció en Bellas Artes en la Universidad de Pretoria, ciudad en la que vive actualmente.
En sus cuadros, hiperrealistas, de una enorme calidad, Helena retrata a hombres y mujeres de su tierra en sus trabajos, lejos de hacerlo de gente rica, como suele ser habitual, dandóles la importancia que tienen en los lugares en los que se desenvuelven, atrayendo al espectador en este aspecto.
Ha realizado numerosas exposiciones en su país, consiguiendo en todas ellas un gran éxito.

La obra de Marta Penter

 

Marta Penter

Nació en Porto Alegre, Brasil, en 1957.
Comenzó muy joven su formación artística en distintas escuelas de arte.


Pinta en óleo y acuarela, con un estilo hiperrealista o fotorrealista, practicando una temática centrada en la figura femenina, en escenas urbanas y de playa.
La mayor parte de sus obras son de gran formato.


Psicóloga de carrera, utiliza su formación académica para dotar a sus cuadros de una gran fuerza, posee un dominio absoluto del dibujo y de la luz, dando gran realce a las sombras, logrando así ambientes únicos e intimistas.


Su obra está representada en numerosas colecciones públicas y privadas y está altamente cotizada.


En su etapa más reciente ha estado investigando una nueva visión sobre el hombre y su mundo, rescatando el sentido perdido de la intimidad y la inmediatez en un mundo globalizado.

El grafitti